Estamos para respaldARTE

Como compradores siempre tenemos la necesidad de que nuestra inversión tenga un respaldo con la calidad y garantía del vendedor. Esto también se aplica a las obras que circulan en el mercado de arte nacional e internacional, muchas veces de manera irregular; ya sea por la originalidad del objeto en oferta o por su dudosa procedencia.

A la luz de las recientes noticias sobre la recuperación de una obra del maestro Michael Burt, robada de su propia casa en 2014, desde ASGAPA hacemos hincapié en la importancia de no adquirir obras sin el aval de un profesional. Como asociación que nuclea a galeristas, nuestra labor va más allá de vender o comprar obras de arte; sino que comprende una serie de acciones y políticas que garanticen que tu inversión en arte esté respaldada.

Al ser intermediarios entre el artista y el coleccionista, nos ocupamos de certificar la calidad y procedencia original de la obra; con una tasación correcta para su puesta en venta. Gracias a este proceso se generan condiciones ideales para el desarrollo de las carreras de los artistas y el intercambio económico de obras de arte.

El ofrecer obras con aval no solo beneficia al comprador, también nos permite respaldar íntegramente a los artistas; lo que reditúa en estabilidad y confianza en su labor para seguir creando piezas únicas y originales.

El investigador Robert Wittman, fundador del equipo de robo de arte del FBI, cuenta a la BBC que, a pesar de que este delito se presenta como uno de los crímenes más glamorosos, especialmente en el cine, hay un defecto que ninguna de las películas parece reconocer: a pesar de los enormes riesgos que corren los criminales y el valor del arte robado, nunca se gana mucho dinero.

En contraparte, comprar obras de arte de galerías es una inversión que puede otorgar dividendos con el tiempo; algo que no sucede con piezas falsificadas o robadas, como el caso del cuadro de Michael Burt, cuyo valor está originalmente entre 8 y 10 millones de guaraníes y que ofrecían en internet por unos 3 millones, confirmando que comprar o vender obras de procedencia dudosa no es de ningún modo un buen negocio.

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